ESPAÑOL
Autores: Dario Fo y Franca Rame.
Páginas:120
El 24 de marzo se conmemoro el centenario del nacimiento de Dario Fo. Nobel de Literatura 1997.
Antes de reseñar el libro: Muerte accidental de un anarquista. Escrito por Dario Fo y Franca Rame.
Es imperioso trasladarse a la época de los acontecimientos, que inspiraron la obra teatral que luego se convirtió en un libro del mismo nombre. El cual he leído y os cuento en la reseña; lo que me ha contado él a mí.
No es una reseña como las que estoy acostumbrada a compartir con vosotros.
Imposible tratarla o presentarla bajo el comentario solo literario.
El tema trata un polemico suceso, acerca de la mala política: esa. Mala, mala, que ha desconcertado generaciones enteras.
Trataremos todo aquello que quieren comunicar, los escritores en el formato habitual de los libretos teatrales. O sea, el argumento está, todo, escrito de manera sarcástica dentro de una comedia teatral.
Pero al mismo tiempo es un asunto tan pecaminoso y destaco en el concepto, también, las palabras: inmoral y criminal. Por lo tanto, es necesario plasmar el contexto histórico y político para poder comprender la complejidad desde dónde nace la obra.
La trama, por no decir, el drama en comicidad, se refiere a la muerte, supuestamente accidental, de un supuesto terrorista: un joven, obrero. Un trabajador. Acusado por atentar con una bomba en Piazza Fontana el día 12 de diciembre de 1969, en Milano. En dicha plaza estaba ubicada la oficina central del Banco Nacional de la Agricultura, lo que ocasionó la muerte de 17 personas y otras 88 personas resultaron heridas.
El joven obrero que fue detenido bajo sospecha de la autoría de los hechos, lo retuvieron por más de 48 horas sin cargos, sin pruebas y con una coartada sólida que lo exculpaba de cualquier responsabilidad.
El sujeto de la controversia era: para muy pocas personas culpables, para el resto de los italianos: una víctima inocente de ese hecho.
Se llamaba Giuseppe Pinelli, murió el 15 de diciembre de 1969. Tras caer desde una ventana del cuarto piso de la comisaría de policía en la que se encontraba en calidad de sospechoso para ser interrogado en la misma.
El guion, que después se convirtió en libro, es el producto final de los sucesos que estremecieron a un entero país: la masacre de Piazza Fontana del día 12 de diciembre de 1969.
Fueron muchos los eventos dramáticos a lo largo de esos años: hubo muchas más bombas, con muchas más personas muertas, más heridos, más calamidades, pérdidas, desastres; durante aquellos años revueltos por las protestas y las inconformidades a causa de las políticas que afectaban de forma negativa las mayorías sumisa y empobrecida de las minorías enriquecidas.
En pocas palabras eran tiempo de: mucho para pocos y poco para muchos. Políticas que desangraban al pueblo.
Pero. Este, particular evento dramático: Piazza Fontana: con sus muertos y sus heridos. Fue un punto y aparte en la tolerancia colectiva.
Horrorizó a todo el mundo, cuanto más, por el descarado e impúdico encubrimiento por medio, y a través, de Los Poderes del Estado, que convergieron en lo: político, económico, policial y judicial. Para obstruir los debidos procesos judiciales, facilitando a los responsables eludir la culpa. Ocultando los autores intelectuales y escondiendo a los culpables materiales de la masacre.
Después de casi cincuenta y siete años, aunque sin sentencia judicial ni culpables, se puede decir, sin lugar a duda.
Qué el Estado, de la manera en que estaba constituido entonces, tenía la necesidad de crear el caos que significaba para ellos; desorden y confusión.
¿Y por qué el poder del Estado necesitaba del caos?
Lo resumo con un dicho popular “a río revuelto, ganancia de pescadores” Es una historia vieja que conocemos desde hace siglos.
Fortalecer y enquistar la perpetuidad de sus funciones dentro del poder por medio de la distracción. “Panem et circenses” pan y circo. Lo que equivale en la actualidad a: desasosiego y miedo en el pueblo para el poder hacer. ” El Poder”
Todo el mundo lo sabe, pero todavía no se sabe oficialmente. Qué en ese determinado atentado estaba la confabulación de representantes del Estado: infiltrados, espías, confidentes dentro de los movimientos juveniles de izquierda. Todos estos auparon, organizaron y facilitaron dicho desastre.
Y en medio de ese desbarajuste nace la obra, aparece el arte; cómo el más sublime acto de protesta.
Salen a los escenarios culturales los intelectuales, los artistas a poner orden en el desorden, mediante una farsa sátira que se convirtió en una denuncia de la podredumbre política, que arrastraba el sistema jurídico y policial en los años 70.
Tuvo un éxito sin precedente, la comedia se convirtió, en un acto de oposición. Un estandarte a las injusticias reinantes.
Apabullante fue la acogida del público de todas las edades a la obra, esa fue la respuesta a la supuesta, indignante, investigación de los hechos acaecidos.
Porque, llegado a ese punto, era más que evidente la responsabilidad del Estado, que de una u otra manera, había diseñado y ejecutado por, o con, su beneplácito el caos. De manera inaudita y escandalosa. Y para colmo con total impunidad.
La función. Se representaba cada noche tomando en cuenta los cambios que se realizaban en la investigación. La obra pasó a ser el resumen del informe diario del caso del anarquista. Las escenas podían cambiar cada día según se agregaran nuevos datos a la investigación.
No hay un registro con el número exacto y total de funciones que el propio Dario Fo (o su compañía teatral La Comune) realizaron de la obra: Muerte accidental de un anarquista (Morte accidentale di un anarchico).
Sin embargo, la obra fue un fenómeno de masas colosal; se disponen de cifras históricas que reflejan su magnitud: más de 1.000.000 de espectadores:
Solo en sus primeros tres años de representaciones en gira por Italia tras su estreno en diciembre de 1970, la obra superó el millón de asistentes.
Para albergar a tanto público en sus giras, a menudo tuvieron que presentarla en espacios alternativos como pabellones deportivos y fábricas ocupadas, gimnasios, además de otros espacios.
Miles de representaciones globales, convirtiéndose en la obra más famosa, traducida y representada de Dario Fo a nivel internacional, ha sido montada un sinfín de veces por diferentes compañías en todo el mundo.
incluyendo exitosas temporadas en el West End de Londres y Broadway.
Dario Fo y su esposa Franca Rame la presentaron de manera continua, noche tras noche, durante los años 70 y parte de los 80 en ese contexto político tan convulso, convirtiéndose, ambos, en un emblema del teatro militante y de la sátira política.
Fueron años muy duro para la pareja: Dario y Franca. Constantemente tuvieron que esquivar las amenazas, las intimidaciones y demás formas de presión que sufrieron de varios frentes; los fascistas por una parte y del gobierno de la otra.
Ellos compartieron la misma ideología e inquietudes por la defensa de los derechos sociales, por las clases obreras, por los ciudadanos más indefensos, por los derechos de las mujeres. Y fueron acérrimos críticos de la corrupción, tanto política, como judicial y policial.
Se han publicado varios libros que ahondan en este momento histórico definido como “Strategia della tensione” por ejemplo, puedo citar algunos autores: Aldo Giannuli, Mirco Dondi, Antonella Beccaria.
Ahora hablemos del libro.
El nombre original es: Morte accidentale di un anarchico. En español: Muerte accidental de un anarquista.
La primera publicación fue en diciembre de 1970. El que tengo entre mis manos, es la quinta edición en lengua italiana, editada en abril de 2018 del grupo editorial: Mauri Spagnol. La portada del libro es un diseño original de Dario Fo.
Este guion teatral o también podríamos llamarlo: libreto de un texto dramatizado.
Se divide en: un prólogo y dos actos, que se desarrollan durante ciento veinte páginas, escritas con una genialidad inaudita de manera burlona bromista; pero con un trasfondo escalofriante.
Intervienen, siete personajes: representativos y significativos; que salen sobre el escenario en el siguiente orden: el Comisario Bertozzo, el Loco, el primer agente, el Comisario sportivo, el segundo agente y la periodista.
Escrita por Dario Fo. Premio Nobel de Literatura en 1997 y por su esposa y compañera en toda su trayectoria artística y activista, durante toda su vida. Franca Rame.
La primera escena comienza dentro de una estancia de una comisaría en dónde está detenido y sometido a interrogatorio un individuo acusado de usurpación de identidades.
En este caso se había hecho pasar por un psicólogo. El Comisario Bertozzo, al leer los antecedentes del sospechoso, corrobora, que se trata de una persona con un diagnóstico de enfermedad mental. Su patología es: disfrazarse. Se camuflaba en distintos sectores para actuar como profesional en ámbitos diversos.
Desde ese momento lo llamaran el Loco y será el protagonista absoluto e indispensable, vital para el desarrollo de los siguientes acontecimientos.
Es una parodia de una agudeza singular, estrambótica estrafalaria, que te produce desternillarte de las risadas y al mismo tiempo descorazonarte de la impotencia, de la rabia ante actos tan mezquinos y maquiavélicos
Lo que ves y lo que escuchas, te empequeñecen la esperanza y sobre todo la confianza; de todos aquellos que tienen el deber, seguramente la obligación, de proteger las vidas de todos los ciudadanos.
El loco, dentro de su locura, representa la coherencia, la lógica, la sensibilidad, la empatía y ante todo las ganas de justicia. pero es loco y actúa como loco.
Con sus locuras y sus bufonerías desenmascara todas las mentiras, y las manipulaciones que el Estado corrupto, a través de sus funcionarios, con el consentimiento de las fuerzas del orden y el sistema de justicia han confabulado para proteger los culpables y ocultar la verdad.
El loco desmonta todas las mentiras escritas en el sumario del supuesto suicidio, que atribuían que el joven había sufrido un rapto nervioso y en consecuencia se había tirado de la ventana.
Cosas tan absurdas decían, por ejemplo; como cuando cayó el cuerpo por la ventana el joven llevaba los zapatos es sus pies. y uno de los agentes aseguraba que trato de detenerlo, tanto es así, que le quedó un zapato del joven, en la mano, a lo qué responde el Loco … El hombre tenía tres pies. Y sobre cada absurdidad que estaba escrita y que permitieron archivar la causa, El loco respondía con una lógica portentosa.
El Loco repetía la siguiente frase en latín.:
Nolimus aut velimus, omnbus gentibus, justitiam et veriatem.
Nos guste o no, la justicia y la verdad pertenecen a todas las naciones.
Y así sucesivamente durante todo el espectáculo. La locura es la razón y el estado la mentira.
Las reflexiones más significativas del Loco
Os comparto las reflexiones más lógicas, más inspiradoras y desgraciadamente más actuales prenunciadas por el personaje del Loco:
Loco:
…” Además, san Gregorio Magno, cuando, recién… Sí. En pocas palabras, dijo: “Guste o no guste, justicia y verdad yo impongo, y haré lo imposible para que los escándalos estallen del modo más clamoroso; y no temáis que en su podredumbre se hunda toda autoridad. Bien venido sea el escándalo, ya que en él se fundamenta el poder más duradero del Estado”. El Papa, descubrió que algunos trataban, con sucios manejos y artimañas, de tapar graves escándalos, gritó la famosa frase: “Nolimus aut velimus, ómnibus gentibus, justitiam et veritatem…”
Loco: (Interviene, irónicamente);
Pero qué busca, señorita, con sus evidentes provocaciones. Que reconozcamos que si la policía, en lugar de perder el tiempo con cuatro anarquistas de medio pelo, se hubiese preocupado de seguir seriamente otras pistas más verosímiles, como organizaciones paramilitares y fascistas, financiadas por industriales, dirigidas y auspiciadas por militares griegos y vecinos, tal vez se habría sacado algo en limpio.”
Loco:
Claro, ¡y sería más que suficiente! El pueblo pide una verdadera justiciar’ Pues hacemos que se conforme con una un poco menos injusta. ¿Los trabajadores gritan basta ya de explotación? Pues procuraremos que sean un poco menos explotados, pero, sobre todo, que no se avergüencen de serlo… ¿Quieren que desaparezcan las clases? Pues haremos que no haya tanta diferencia, o mejor, que no se note tanto. ¿Quieren la revolución:’ Pues les daremos reformas, los ahogaremos en reformas… mejor aún, ¿en promesas de reformas que jamás les daremos?
Loco:
Mire, al ciudadano de a pie no le interesa que la mierda desaparezca, le basta con que se denuncie, estalle el escándalo y se pueda comentar. Para él, esa es la verdadera libertad y el mejor de los mundos, ¡aleluya!
Cualquier similitud con la sociedad europea del segundo semestre del año 2026. Es totalmente casual.
Para saber más de Dario Fo.
Dario Fo (nacido el 24 de marzo de 1926 en Leggiuno-Sangiano, Italia, y fallecido el 13 de octubre de 2016 en Milán).
Fue un dramaturgo, director y actor-mimo italiano de vanguardia que recibió el Premio Nobel de Literatura en 1997.
A menudo se enfrentó a la censura gubernamental por ser un caricaturista teatral que usaba la sátira como denuncia en favor de los derechos sociale.
La primera experiencia teatral de Fo fue colaborar en revistas satíricas para pequeños cabarets y teatros. Él y su esposa, la actriz Franca Rame produjo (1962) sketches humorísticos para el programa de televisión. Canzonissima que pronto los convirtió en personalidades públicas populares. Fundaron las compañías de teatro Campagnia Dario Fo–Franca Rame (1958),Nuova Scena (1968) yCollettivo Teatrale La Comune (1970), que desarrolló un teatro político de agitación y propaganda, a menudo blasfemo y escatológico, pero arraigado en la tradición de la commedia dell’arte y mezclado con lo que Fo denominó “izquierdismo no oficial”. Con esta última compañía comenzaron a recorrer fábricas, parques y gimnasios.
Fo escribió más de 80 obras de teatro, algunas de ellas en coautoría con Rame.
Entre sus obras más populares se encuentran
Morte accidentale di un anarchico (1970; Muerte accidental de un anarquista ) y Non si paga, non si paga! (1974; ¿No podemos pagar? ¡No pagaremos! ). Como intérprete, Fo es conocido sobre todo por su impresionante espectáculo en solitario.Mistero Buffo (1973; “Misterio Cómico”), basado en obras de misterio medievales, pero tan actual que las funciones cambiaban con cada público.
Sus obras posteriores, algunas de las cuales fueron escritas con Rame, incluyen Tutta casa, letto e chiesa (1978; “All House, Bed, and Church”; trad. al inglés Adult Orgasm Escapes from the Zoo ), Clacson, trombette, e pernacchi (1981; Trompetas y frambuesas ), Female Parts (1981), Coppia aperta (1983; La pareja abierta, incluso completamente abierta ), L’uomo nudo e l’uomo in frak (1985; Uno estaba desnudo y el otro llevaba cola ), Il papa e la strega (1989; El papa y la bruja ), Johan Padan a la descoverta de le Americhe (1992; Johan Padan y el descubrimiento de América ), Il diavolo con le zinne (1998; El diablo con tetas ), Lu santo jullàre Françesco (1999; Francisco, el santo bufón ), y L’anomalo bicefalo (2003; La anomalía de dos cabezas )
Además, Fo escribió dos novelas ilustradas: La figlia del papa (2014; La hija del papa ) y C’è un re pazzo in Danimarca (2015; «Hay un rey loco en Dinamarca»). La primera fue adaptada al teatro.
Fallecido: 13 de octubre de 2016, Milán (90 años)
Premio: Nobel de literatura (1997)
Hasta la próxima.
Para saber más de Franca Rame…
Nació en Parabiago, Lombardía, en una familia con una larga y extensa tradición teatral. Debutó en el teatro en 1951. Poco después, conoció a Dario Fo y se casaron en 1954. Su hijo, Jacopo Fo nació el 31 de marzo de 1955. En 1958, fundó junto a su marido la compañía teatral Dario Fo-Franca Rame en Milán, Fo era el director y escritor, y Rame la actriz protagonista y administradora. Un año más tarde estrenaban la pieza de Fo Los arcángeles no juegan a las máquinas de petaco.
Rame continuó trabajando con Fo en numerosas obras de teatro y en varias compañías de teatro, alcanzando un éxito popular. A partir de 1968 el matrimonio crea un colectivo teatral independiente, por razones políticas e ideológicas, donde actuó en obras teatrales satíricas y de contracultura muy comprometidas, recordando la Muerte accidental de un anarquista y Aquí no paga nadie. Junto a su marido apoyó a la organización italiana Soccorso Rosso Militante.
En los años 70 participó en el movimiento feminista interpretando sus propios textos: Tutta casa, letto e chiesa, Grasso è bello!, La madre.
En marzo de 1973, fue secuestrada por un grupo de extrema derecha y violada, sufriendo múltiples e importantes heridas. Posteriormente escribió el monólogo Lo stupro (La violación), inspirado en su experiencia personal.
En las elecciones generales de Italia de 2006 fue candidata a los líderes del Senado en Piamonte, Lombardía, Véneto, Emilia-Romaña, Toscana y Umbría entre las filas del partido político Italia de los Valores. Fue elegida senadora en Piamonte. También en 2006, Antonio Di Pietro la propuso al cargo de Presidenta de la República. Recibió veinticuatro votos.
Dejó el Senado en 2008. En 2009, junto a su marido Dario Fo escribió su autobiografía Una vita all’improvvisa.
Falleció en Milán el 29 de mayo de 2013, a los 83 años.
ITALIANO
Autori: Dario Fo e Franca Rame
Pagine: 120
Il 24 marzo si è commemorato il centenario della nascita di Dario Fo, Premio Nobel per la Letteratura nel 1997.
Prima di recensire il libro Morte accidentale di un anarchico, scritto da Dario Fo e Franca Rame, è indispensabile fare un passo indietro e tornare all’epoca dei fatti che hanno ispirato l’opera teatrale, successivamente diventata un libro con lo stesso titolo. Un libro che ho letto e di cui oggi vi racconto la mia recensione: quello che lui ha raccontato a me.
Non è una recensione come quelle che sono solita condividere con voi.
È impossibile affrontarla e presentarla esclusivamente come un commento letterario.
Il tema riguarda un episodio controverso, legato alla cattiva politica: quella cattiva, davvero cattiva, che ha disorientato intere generazioni.
Cercheremo di comprendere tutto ciò che gli autori intendono comunicarci attraverso il formato consueto dei copioni teatrali. In altre parole, l’intera vicenda è raccontata in chiave sarcastica, attraverso una commedia teatrale.
Ma, allo stesso tempo, si tratta di una questione talmente scandalosa che, per descriverla, ritengo necessario soffermarmi anche su due parole: immorale e criminale.
Per questo è indispensabile ricostruire il contesto storico e politico, così da poter comprendere la complessità della realtà da cui nasce quest’opera.
La trama, o meglio, il dramma raccontato attraverso la comicità, ruota intorno alla morte, apparentemente accidentale, di un presunto terrorista: un giovane operaio, un lavoratore, accusato di essere l’autore dell’attentato dinamitardo di Piazza Fontana, avvenuto il 12 dicembre 1969 a Milano.
In quella piazza si trovava la sede centrale della Banca Nazionale dell’Agricoltura. L’esplosione provocò la morte di 17 persone e il ferimento di altre 88.
Il giovane operaio, fermato perché sospettato di essere coinvolto nell’attentato, venne trattenuto per oltre 48 ore senza accuse formali, senza prove e nonostante disponesse di un solido alibi che lo scagionava da qualsiasi responsabilità.
Il protagonista di questa controversia era considerato colpevole da pochissime persone; per il resto degli italiani era una vittima innocente di quella vicenda.
Si chiamava Giuseppe Pinelli.
Morì il 15 dicembre 1969, precipitando da una finestra del quarto piano della questura di Milano, dove si trovava in stato di fermo per essere interrogato.
Il copione, successivamente trasformato in libro, è il risultato finale degli avvenimenti che sconvolsero un intero Paese: la strage di Piazza Fontana del 12 dicembre 1969.
Furono numerosi gli eventi drammatici che si susseguirono in quegli anni. Ci furono altre bombe, altre vittime, altri feriti, altre calamità, perdite e devastazioni. Erano anni turbolenti, segnati da proteste e malcontento, provocati da politiche che penalizzavano le grandi maggioranze, spesso passive e impoverite, a vantaggio di ristrette minoranze sempre più ricche.
In poche parole, erano tempi in cui c’era molto per pochi e poco per molti. Politiche che dissanguavano il popolo.
Ma questo particolare evento drammatico, Piazza Fontana, con i suoi morti e i suoi feriti, rappresentò un punto di non ritorno nella tolleranza collettiva.
Sconvolse tutti, soprattutto per il vergognoso e spudorato insabbiamento, attraverso il coinvolgimento e l’intervento dei poteri dello Stato, nelle loro diverse articolazioni: politica, economica, poliziesca e giudiziaria.
Un sistema che ostacolò il regolare svolgimento dei procedimenti giudiziari, permettendo ai responsabili di sottrarsi alle proprie colpe, occultando i mandanti e nascondendo gli esecutori materiali della strage.
Dopo quasi cinquantasette anni, nonostante l’assenza di una sentenza giudiziaria definitiva che abbia individuato e condannato tutti i responsabili, si può affermare, senza ombra di dubbio, che lo Stato, così come era allora strutturato, aveva interesse a generare quel caos che, per chi deteneva il potere, significava disordine e confusione.
Ma perché il potere dello Stato aveva bisogno del caos?
Lo riassumo con un detto popolare: «A fiume in piena, i pescatori fanno festa». O, più comunemente, «A fiume torbido, guadagno per i pescatori». È una storia vecchia, che conosciamo da secoli.
Consolidare e perpetuare il proprio potere attraverso la distrazione.
«Panem et circenses»: pane e circo.
Oggi potremmo tradurlo così: alimentare inquietudine e paura nel popolo per poter continuare ad agire indisturbati. Il potere.
Tutti lo sanno, ma ancora oggi non esiste una verità giudiziaria definitiva su tutti gli aspetti della vicenda. In quell’attentato, secondo numerose ricostruzioni storiche, si sarebbe inserita una rete di connivenze con esponenti degli apparati dello Stato: infiltrati, spie e confidenti all’interno dei movimenti giovanili di sinistra. Figure che avrebbero incoraggiato, organizzato e agevolato quel disastro.
Ed è proprio in mezzo a quel disordine che nasce l’opera, che compare l’arte: come il più sublime degli atti di protesta.
Gli intellettuali e gli artisti salgono sui palcoscenici della cultura per cercare di ristabilire un ordine nel disordine, attraverso una farsa satirica che si trasforma in una denuncia della corruzione e del marciume politico, giudiziario e poliziesco che caratterizzavano il sistema negli anni Settanta.
Il successo fu senza precedenti. La commedia si trasformò in un vero e proprio atto di opposizione, diventando un simbolo della lotta contro le ingiustizie del tempo.
L’accoglienza del pubblico, di ogni età, fu travolgente. Quella partecipazione rappresentò la risposta popolare a un’indagine sui fatti che appariva sempre più indignante.
Perché, arrivati a quel punto, risultava sempre più evidente il coinvolgimento, diretto o indiretto, di apparati dello Stato che, in un modo o nell’altro, avevano contribuito a generare e alimentare quel caos, in maniera inaudita e scandalosa. E, per giunta, in un clima di pressoché totale impunità.
La rappresentazione.
Lo spettacolo andava in scena ogni sera, tenendo conto degli aggiornamenti che emergevano nel corso delle indagini. L’opera diventava così una sorta di resoconto quotidiano del caso dell’anarchico.
Le scene potevano cambiare da un giorno all’altro, ogni volta che nuovi elementi si aggiungevano alla ricostruzione dei fatti.
Non esiste un registro preciso che riporti il numero complessivo delle rappresentazioni realizzate dallo stesso Dario Fo, o dalla sua compagnia teatrale La Comune, di Morte accidentale di un anarchico (Morte accidentale di un anarchico).
Tuttavia, l’opera fu un fenomeno di massa di proporzioni straordinarie. Esistono dati storici che ne testimoniano la portata: oltre un milione di spettatori.
Soltanto nei primi tre anni di rappresentazioni, dopo il debutto nel dicembre 1970, lo spettacolo superò il milione di presenze durante la tournée in Italia.
Per accogliere un pubblico così numeroso, durante le tournée fu spesso necessario ricorrere a spazi alternativi: palazzetti dello sport, fabbriche occupate, palestre e altri luoghi non convenzionali.
Migliaia di rappresentazioni in tutto il mondo hanno trasformato quest’opera nella più famosa, tradotta e rappresentata di Dario Fo a livello internazionale. È stata messa in scena innumerevoli volte da compagnie teatrali di diversi Paesi, comprese fortunate stagioni nel West End londinese e a Broadway.
Dario Fo e sua moglie Franca Rame la portarono in scena con continuità, sera dopo sera, durante gli anni Settanta e parte degli Ottanta, in un contesto politico estremamente turbolento. Entrambi diventarono così simboli del teatro militante e della satira politica.
Furono anni molto difficili per la coppia, Dario e Franca. Dovettero continuamente fare i conti con minacce, intimidazioni e diverse forme di pressione provenienti da più fronti: dai gruppi fascisti, da una parte, e dal governo, dall’altra.
Condividevano la stessa ideologia e le medesime preoccupazioni per la difesa dei diritti sociali, delle classi lavoratrici, dei cittadini più indifesi e dei diritti delle donne.
Furono entrambi critici intransigenti della corruzione politica, giudiziaria e poliziesca.
Sono stati pubblicati diversi libri che approfondiscono questo particolare momento storico, passato alla storia con il nome di «Strategia della tensione».
Tra gli autori che si sono occupati di questo argomento posso citarne alcuni: Aldo Giannuli, Mirco Dondi e Antonella Beccaria.
Finalmente, parliamo del libro
Il titolo originale è Morte accidentale di un anarchico.
La prima pubblicazione risale al dicembre 1970. L’esemplare che ho tra le mani è la quinta edizione in lingua italiana, pubblicata nell’aprile 2018 dal gruppo editoriale Mauri Spagnol. La copertina è una creazione originale di Dario Fo.
Questo testo teatrale, che potremmo anche definire un copione drammatico, è suddiviso in un prologo e due atti, per un totale di centoventi pagine.
È scritto con una genialità fuori dal comune, in modo beffardo e ironico, ma con un retroscena agghiacciante.
I personaggi sono sette e svolgono ruoli significativi all’interno della vicenda. Entrano in scena nel seguente ordine: il commissario Bertozzo, il Matto, il primo agente, il commissario sportivo, il secondo agente e la giornalista.
L’opera è scritta da Dario Fo, insignito del Premio Nobel per la Letteratura nel 1997, e da sua moglie Franca Rame, compagna di vita e di percorso artistico e politico.
La prima scena si svolge in una stanza di una questura, dove si trova un individuo fermato e sottoposto a interrogatorio con l’accusa di usurpazione d’identità.
In questo caso, si era spacciato per uno psicologo. Leggendo i precedenti del sospettato, il commissario Bertozzo verifica che si tratta di una persona con una diagnosi di disturbo mentale. La sua patologia consiste nel travestirsi: si camuffa per infiltrarsi in diversi ambienti e fingere di essere un professionista in settori differenti.
Da quel momento verrà chiamato il Matto e diventerà il protagonista assoluto della vicenda, una figura indispensabile per lo sviluppo degli eventi successivi.
È una parodia di straordinaria acutezza, stravagante e grottesca, capace di farti scoppiare in fragorose risate e, allo stesso tempo, di lasciarti con il cuore pesante, impotente e pieno di rabbia di fronte ad azioni tanto meschine e machiavelliche.
Ciò che vedi e ascolti finisce per ridurre la tua speranza e, soprattutto, la tua fiducia in coloro che hanno il dovere, anzi, l’obbligo, di proteggere la vita di tutti i cittadini.
Il Matto, nella sua follia, rappresenta la coerenza, la logica, la sensibilità, l’empatia e, soprattutto, il desiderio di giustizia. Ma è pur sempre il Matto e si comporta come tale.
Attraverso le sue follie e le sue buffonate, smaschera tutte le menzogne e le manipolazioni messe in atto da uno Stato corrotto. Un sistema in cui funzionari pubblici, forze dell’ordine e apparato giudiziario si sarebbero accordati per proteggere i colpevoli e nascondere la verità.
Il Matto smonta tutte le falsità contenute nel fascicolo relativo al presunto suicidio, secondo cui il giovane avrebbe avuto un improvviso attacco nervoso e, di conseguenza, si sarebbe gettato dalla finestra.
Tra le assurdità riportate negli atti, per esempio, si sosteneva che, quando il corpo era precipitato dalla finestra, il giovane avesse ancora le scarpe ai piedi. Uno degli agenti affermava inoltre di aver tentato di trattenerlo, tanto da essersi ritrovato con una scarpa del giovane in mano.
A quel punto, il Matto risponde ironicamente: «L’uomo aveva tre piedi».
Di fronte a ogni assurdità riportata negli atti e utilizzata per archiviare il caso, il Matto oppone una logica portentosa.
Il Matto ripete la seguente frase in latino:
Nolimus aut velimus, omnibus gentibus, justitiam et veritatem.
«Che ci piaccia oppure no, la giustizia e la verità appartengono a tutte le nazioni».
E così via, per tutta la durata dello spettacolo.
La follia diventa ragione e lo Stato diventa menzogna.
Le riflessioni più significative del Matto
Condivido con voi alcune delle riflessioni più logiche, illuminanti e, purtroppo, ancora attuali pronunciate dal personaggio del Matto.
Il Matto:
«Inoltre, san Gregorio Magno, quando era appena… Sì. In poche parole, disse: “Che piaccia o no, io impongo giustizia e verità e farò l’impossibile affinché gli scandali esplodano nel modo più clamoroso possibile. E non temete che, nel marciume, possa sprofondare ogni autorità. Ben venga lo scandalo, perché è proprio su di esso che si fonda il potere più duraturo dello Stato”.
Il Papa, quando scoprì che alcuni cercavano, attraverso manovre sporche e sotterfugi, di insabbiare gravi scandali, gridò la famosa frase: “Nolimus aut velimus, omnibus gentibus, justitiam et veritatem…”».
Il Matto, intervenendo ironicamente:
«Ma che cosa cerca, signorina, con le sue evidenti provocazioni? Che ammettiamo che, se la polizia, invece di perdere tempo con quattro anarchici da quattro soldi, si fosse preoccupata di seguire seriamente altre piste più verosimili, come quelle che conducevano a organizzazioni paramilitari e fasciste, finanziate da industriali e dirette e sostenute da militari greci e dei Paesi vicini, forse sarebbe riuscita a scoprire qualcosa di concreto».
Il Matto:
«Certo, sarebbe più che sufficiente!
Il popolo chiede una giustizia vera? E noi facciamo in modo che si accontenti di una giustizia un po’ meno ingiusta.
I lavoratori gridano: basta con lo sfruttamento! E noi cercheremo di fare in modo che siano sfruttati un po’ meno, ma soprattutto che non si vergognino di esserlo.
Vogliono che scompaiano le classi sociali? E noi faremo in modo che le differenze non siano così grandi, o meglio, che non si notino così tanto.
Vogliono la rivoluzione? E noi daremo loro riforme, li sommergeremo di riforme… Anzi, meglio ancora, di promesse di riforme che non concederemo mai».
Il Matto:
«Guardate, al cittadino comune non interessa che la merda scompaia. Gli basta che venga denunciata, che scoppi lo scandalo e che se ne possa parlare.
Per lui, questa è la vera libertà e il migliore dei mondi possibili. Alleluia!».
Qualsiasi somiglianza con la società europea della seconda metà del 2026 è puramente casuale.
Per saperne di più su Dario Fo
Dario Fo nacque il 24 marzo 1926 a Leggiuno-Sangiano, in Italia, e morì il 13 ottobre 2016 a Milano.
Fu un drammaturgo, regista e attore-mimo italiano d’avanguardia, insignito del Premio Nobel per la Letteratura nel 1997.
Si scontrò spesso con la censura governativa, poiché utilizzava la caricatura teatrale e la satira come strumenti di denuncia a favore dei diritti sociali.
La sua prima esperienza teatrale consistette nella collaborazione alla realizzazione di riviste satiriche per piccoli cabaret e teatri.
Nel 1962, insieme alla moglie Franca Rame, attrice, produsse sketch comici per il programma televisivo Canzonissima, che li trasformò rapidamente in personaggi pubblici molto popolari.
Fondarono diverse compagnie teatrali: la Compagnia Dario Fo-Franca Rame nel 1958, Nuova Scena nel 1968 e il Collettivo Teatrale La Comune nel 1970.
Quest’ultima compagnia sviluppò un teatro politico di agitazione e propaganda, spesso blasfemo e provocatorio, radicato nella tradizione della commedia dell’arte e mescolato a quello che Fo definiva «sinistrismo non ufficiale».
Con questa compagnia iniziarono a portare i loro spettacoli nelle fabbriche, nei parchi e nelle palestre.
Fo scrisse oltre ottanta opere teatrali, alcune delle quali in collaborazione con Rame.
Tra le sue opere più celebri figurano:
Morte accidentale di un anarchico (1970).
Non si paga! Non si paga! (1974).
Mistero buffo (1973), una straordinaria rappresentazione solista ispirata ai drammi sacri medievali, ma talmente attuale da cambiare a seconda del pubblico e delle circostanze.
Tra le opere successive, alcune scritte insieme a Franca Rame, si ricordano:
Tutta casa, letto e chiesa (1978).
Clacson, trombette e pernacchi (1981).
Female Parts (1981).
Coppia aperta, quasi spalancata (1983).
L’uomo nudo e l’uomo in frack (1985).
Il papa e la strega (1989).
Johan Padan a la descoverta de le Americhe (1992).
Il diavolo con le zinne (1998).
Lu santo jullàre Françesco (1999).
L’anomalo bicefalo (2003).
Fo scrisse inoltre due romanzi illustrati: La figlia del papa (2014) e C’è un re pazzo in Danimarca (2015). Il primo fu successivamente adattato per il teatro.
Data di morte: 13 ottobre 2016, Milano, all’età di 90 anni.
Premio: Nobel per la Letteratura, 1997.
Per saperne di più su Franca Rame
Franca Rame nacque a Parabiago, in Lombardia, in una famiglia con una lunga e consolidata tradizione teatrale.
Debuttò a teatro nel 1951. Poco tempo dopo conobbe Dario Fo, che sposò nel 1954.
Il loro figlio, Jacopo Fo, nacque il 31 marzo 1955.
Nel 1958 fondò insieme al marito la compagnia teatrale Dario Fo-Franca Rame a Milano. Fo si occupava della regia e della scrittura, mentre Rame era l’attrice protagonista e l’amministratrice della compagnia.
Un anno dopo misero in scena la commedia di Fo Gli arcangeli non giocano a flipper.
Rame continuò a lavorare con Fo in numerose opere teatrali e in diverse compagnie, ottenendo un notevole successo popolare.
A partire dal 1968, i due coniugi crearono un collettivo teatrale indipendente per ragioni politiche e ideologiche. In questo contesto parteciparono a spettacoli satirici e di controcultura fortemente impegnati, tra cui Morte accidentale di un anarchico e Non si paga! Non si paga!.
Insieme al marito, Franca Rame sostenne l’organizzazione Soccorso Rosso Militante.
Negli anni Settanta partecipò al movimento femminista, interpretando testi da lei stessa scritti, tra cui Tutta casa, letto e chiesa, Grasso è bello! e La madre.
Nel marzo 1973 fu rapita e violentata da un gruppo di estrema destra, subendo lesioni gravi e molteplici ferite.
Successivamente scrisse il monologo Lo stupro, ispirato alla propria esperienza personale.
Alle elezioni politiche italiane del 2006 si candidò al Senato in Piemonte, Lombardia, Veneto, Emilia-Romagna, Toscana e Umbria nelle liste dell’Italia dei Valori.
Fu eletta senatrice in Piemonte.
Sempre nel 2006, Antonio Di Pietro la propose per la carica di Presidente della Repubblica. Rame ricevette ventiquattro voti.
Lasciò il Senato nel 2008.
Nel 2009, insieme al marito Dario Fo, scrisse la propria autobiografia, Una vita all’improvvisa.
Morì a Milano il 29 maggio 2013, all’età di 83 anni.

