Reseña | Recensione

My sweet demon king – Futago Ria

ESPAÑOL

¿Cuántas veces dejamos que un prejuicio nos impida conocer realmente una historia?

Eso es exactamente lo que me ocurrió cuando, por primera vez, me encontré con la portada de My Sweet Demon King, la novela de Futago Ria, posteriormente adaptada a manhwa. Durante semanas, aquella lectura seguía apareciendo entre mis recomendaciones en una plataforma (Wattpad) dedicada a la publicación de historias, pero mi dedo nunca llegaba a detenerse sobre el botón «Empieza a leer».

¿El motivo? Un prejuicio tan sencillo como superficial.

La imagen del protagonista, vestido con ropa femenina y obligado a intercambiarse con su hermana, me había llevado a pensar que aquella historia no era para mí. Sin haber leído siquiera una página, ya había emitido mi veredicto.

Y, sin embargo, la sinopsis terminaba con una pregunta que todavía hoy recuerdo perfectamente: «Pero todos los secretos salen a la luz tarde o temprano… ¿Qué sucederá cuando el terrible Rey Demonio descubra el secreto de Kiran?»

Al releer esas palabras mientras escribo este artículo, casi me parece absurdo no haberme dejado llevar por la curiosidad que despertaba aquel misterio. Y, sin embargo, continué ignorando aquella historia hasta que, como lectora incansable, empezó a abrirse paso en mí un pensamiento: ¿es posible que me esté perdiendo una obra que, dentro de la plataforma, ya es querida por miles de personas?

Así que decidí darle una oportunidad. ¿Y sabéis cómo terminó todo?

Cuatro años después, sigo leyendo la novela con el mismo entusiasmo del primer día, sigo con cariño su adaptación al cómic y, en lo que considero uno de los regalos más bonitos que una historia puede dejarle a un lector, su autora se ha convertido en una de mis amigas más queridas.

Ficha de la obra

Título: My Sweet Demon King

Autora: Futago Ria – IG Futago_Ria

Plataforma de lectura: Manta (ongoing) – Manta

Género: BL, fantasy histórico-medieval

Formato: Manhwa (adaptación de la novela homónima publicada originalmente en Wattpad, donde todavía puede encontrarse la primera edición no adaptada)

Primera temporada: 47 capítulos

Estructura de la obra: Futago Ria ha planteado una narración dividida en cuatro temporadas, con un total de más de 200 episodios.

Ambientación: La historia se desarrolla en un mundo de fantasía medieval dividido en cinco reinos. Entre los que se han presentado hasta ahora destacan el Reino del Dragón, el Reino del Sol y el Reino de la Montaña, realidades políticas y culturales diferentes que contribuyen a construir una trama llena de alianzas, tensiones y conflictos.

Temas principales: identidad, pertenencia, conocimiento del otro, vínculos, política, guerra, crecimiento personal y amor.

Antes de adentrarme en la reseña, sin embargo, quiero hacer una premisa: esta no será un análisis de la obra completa. He elegido seguir My Sweet Demon King temporada tras temporada porque creo que algunas historias no pueden comprenderse con una única lectura. Los personajes crecen, cambian, se equivocan, aprenden, y juzgarlos demasiado pronto significaría hacerles el mismo daño que yo, al principio, le hice a esta historia.

La historia gira en torno a los dos protagonistas destinados a cambiar profundamente el destino del otro: Kiran Solara Goldenshield, joven príncipe del Reino del Sol, y Federic Morano, el temido Rey Demonio.

Kiran es un joven que ha crecido entre las paredes de su castillo, protegido por su familia y alejado de las dinámicas políticas y de los juegos de poder.

Cuando su hermana gemela, Kira, Giada del Sole (Sun’s Jade), huye para escapar del matrimonio concertado con Federic, es él quien se ve obligado a ocupar su lugar para preservar la paz entre el Reino del Sol y el Reino del Dragón. Con la ayuda de Ming, la anciana dama de la corte que cuida de él desde su infancia, y de una poción capaz de alterar su voz, Kiran adopta la identidad de su hermana e inicia un viaje destinado a cambiar para siempre su vida.

En una primera lectura podría parecer un chico ingenuo, frágil y poco preparado para enfrentarse a un mundo tan hostil. En realidad, es precisamente esta impresión la que Futago Ria invita al lector a cuestionar. A medida que avanzan los episodios aparece un protagonista sorprendentemente perspicaz, capaz de observar a quienes lo rodean con una sensibilidad fuera de lo común. El príncipe del Reino del Sol sabe leer a las personas, percibir sus emociones e intuir aquello que a menudo permanece oculto detrás de las palabras y las apariencias. Es una inteligencia silenciosa, basada en una gran empatía, capacidad de escucha e intuición, que se convierte en una de las cualidades más fascinantes del personaje.

La verdadera fuerza narrativa no reside tanto en el secreto de Kiran como en las consecuencias que ese secreto genera.

Federic, el Rey Demonio, descubre muy pronto la verdadera identidad del joven príncipe y su primera reacción es la que cabría esperar de un soberano traicionado: rabia y agresividad.

Entre las muchas escenas de la primera temporada hay una que resume perfectamente la esencia del protagonista. Aterrorizado ante la posibilidad de que su mentira recaiga sobre su familia, Kiran se arrodilla ante el Rey Demonio y le suplica que perdone a sus seres queridos. Es una escena intensa que cuenta mucho más sobre su carácter de lo que podrían hacerlo decenas de diálogos. Su mayor miedo no es perder la vida, sino convertirse en la causa del sufrimiento de las personas que ama.

A partir de ese momento, Federic y Kiran se ven obligados a mantener las apariencias ante la corte, los demás reinos e incluso los amigos más cercanos del Rey Demonio, Bobby y Oliver. Lo que inicialmente parece el clásico recurso de la identidad secreta se transforma rápidamente en un proceso de conocimiento mutuo, en el que dos personas criadas en mundos opuestos se ven obligadas a cuestionar sus propias convicciones y prejuicios.

Si Kiran representa la sensibilidad y la capacidad de mirar más allá de las apariencias, Federic Morano encarna perfectamente el concepto contrario: un hombre que ha aprendido a esconder cada emoción detrás de una máscara de frialdad.

El título de «Rey Demonio» contribuye desde el principio a construir una imagen muy concreta del personaje, llevando al lector a esperar un soberano cruel y despiadado. Sin embargo, la autora vuelve a darle la vuelta a las expectativas. Detrás de aquella figura autoritaria se esconde un joven profundamente marcado por las experiencias vividas durante su adolescencia, criado entre la violencia y los malos tratos que inevitablemente moldearon, y también endurecieron, su carácter.

Su frialdad no nace de la maldad, sino de la necesidad de sobrevivir en un mundo que nunca le concedió la posibilidad de mostrarse vulnerable.

Es precisamente esta dualidad la que lo convierte en uno de los personajes más fascinantes de la primera temporada: un hombre al que todos temen, pero que el lector aprende poco a poco a comprender y a querer.

Y es precisamente aquí donde, en mi opinión, My Sweet Demon King encuentra su verdadera fuerza. Definirla simplemente como una historia enemy to lovers sería reducirla demasiado. La historia de amor es uno de los elementos más atractivos de la obra, pero nunca se sostiene únicamente sobre clichés románticos o atajos narrativos. Futago Ria tiene una idea muy bien estructurada en mente y elige construir el vínculo entre los protagonistas con paciencia, dejando que cada emoción madure de manera natural y que la relación se desarrolle a través de la confianza, el respeto y la comprensión mutua.

Junto a la dimensión romántica y amorosa conviven la política, las intrigas de la corte, las tensiones diplomáticas y una profunda introspección psicológica. Página tras página, viñeta tras viñeta, el lector es acompañado en una reflexión sobre la identidad, la confianza y la capacidad de mirar más allá de las apariencias.

Es difícil explicar, como lectora, qué deja una historia o qué se siente realmente cuando se llega a la última viñeta de la primera temporada de My Sweet Demon King. No es solamente la curiosidad por saber cómo continuará la historia, ni las ganas de volver a encontrarse con sus protagonistas. Es una sensación más profunda y rara: la de haber conocido a dos personas antes incluso que a dos personajes.

Durante la lectura he sonreído con ellos, me he enfadado, me he emocionado y, lo admito sin ningún tipo de vergüenza, he derramado más de una lágrima. Y esto sucede porque Futago Ria no construye simplemente una historia de amor o una fantasía: construye seres humanos, con todos sus miedos, sus fragilidades y sus contradicciones.

Si hay una lección que me llevo de esta primera temporada es la misma con la que comencé este artículo: no detenerse nunca en las apariencias.

Yo lo hice con este cómic y me equivoqué.

Detrás de una portada que había descartado con demasiada superficialidad encontré una de las historias más emocionantes que he leído.

My Sweet Demon King no se limita a contar una historia: consigue hacerte vivirla.

ITALIANO

Quanto spesso lasciamo che un nostro pregiudizio ci impedisca di conoscere davvero una storia?

È esattamente ciò che è accaduto a me quando, per la prima volta, mi sono imbattuta nella copertina di My Sweet Demon King, il romanzo di Futago Ria, successivamente adattato in manhwa. Per settimane quella lettura continuava a comparire tra i miei consigli su una piattaforma (Wattpad) dedicata alla pubblicazione di storie, ma il mio dito non si fermava mai sul pulsante “Inizia a leggere”.

Il motivo? Un pregiudizio tanto semplice quanto superficiale.

L’immagine del protagonista, vestito con abiti femminili e che veniva obbligato a scambiarsi con la sorella, mi aveva portata a credere che quella storia non fosse adatta a me. Senza aver letto nemmeno una pagina, avevo già emesso il mio verdetto.

Eppure la sinossi si concludeva con una domanda che oggi ricordo ancora perfettamente: «Ma tutti i nodi vengono a galla prima o poi… Cosa succederà quando il terribile Re Demone scoprirà il segreto di Kiran?»

Rileggendo quelle parole mentre scrivo questo articolo, mi sembra quasi assurdo non essermi lasciata incuriosire da quel mistero. Eppure continuavo a ignorare quella storia, finché, da lettrice instancabile quale sono, ha iniziato a farsi strada un pensiero: possibile che mi sto lasciando sfuggire un’opera che, all’interno della piattaforma, è già amata da migliaia di persone? Così ho deciso di darle una possibilità. E sapete com’è finita?

A distanza di quattro anni continuo a leggere il romanzo con lo stesso entusiasmo del primo giorno, seguo con affetto anche il suo adattamento a fumetto e, in quello che considero uno dei regali più belli che una storia possa lasciare a un lettore, la sua autrice è diventata una delle mie più care amiche. 

Scheda dell’opera

Titolo: My Sweet Demon King

Autrice: Futago Ria – IG  Futago_Ria

Piattaforma di lettura: Manta (ongoing)  Manta 

Genere BL, fantasy storico-medievale

Formato: Manhwa (adattamento dell’omonimo romanzo pubblicato originariamente su Wattpad – dove ancora si trova la prima edizione non riadattata)

Prima stagione: 47 capitoli

Struttura dell’opera. Futago Ria ha previsto una narrazione articolata in quattro stagioni, per un totale di oltre 200 episodi.

Ambientazione: La vicenda si svolge in un mondo fantasy medioevale suddiviso in cinque regni. Tra quelli finora presentati emergono il Regno del Drago, il Regno del Sole e il Regno della Montagna, realtà politiche e culturali differenti che contribuiscono a costruire un intreccio ricco di alleanze, tensioni e conflitti.

Temi principali: identità, appartenenza, conoscenza dell’altro, legami, politica, guerra, crescita personale e amore.

Prima di addentrarmi nella recensione, però, ci tengo a fare una premessa: questa non sarà un’analisi dell’intera opera. Ho scelto di seguire My Sweet Demon King stagione dopo stagione, perché credo che alcune storie non possano essere comprese con un’unica lettura. I personaggi crescono, cambiano, sbagliano, imparano, e giudicarli troppo presto significherebbe fare a loro lo stesso torto che io, all’inizio, ho fatto a questa storia.

La vicenda ruota attorno ai due protagonisti destinati a cambiare profondamente il destino l’uno dell’altro: Kiran Solara Goldenshield, giovane principe del Regno del Sole, e Federic Morano, il temuto Re Demone.

Kiran è un ragazzo cresciuto tra le mura del proprio castello, protetto dalla famiglia e lontano dalle dinamiche politiche e dei giochi di potere.

Quando la sorella gemella, Kira, Giada del Sole (Sun’s Jade), fugge per sottrarsi al matrimonio combinato con Federic, è lui ad essere costretto a prenderne il posto per preservare la pace tra il Regno del Sole e il Regno del Drago. Grazie all’aiuto di Ming, l’anziana dama di corte che si prende cura di lui fin dall’infanzia, e a una pozione capace di alterarne la voce, Kiran assume l’identità della sorella e intraprende un viaggio destinato a cambiare per sempre la sua vita.

A una prima lettura potrebbe sembrare un ragazzo ingenuo, fragile e impreparato ad affrontare un mondo tanto ostile. In realtà è proprio questa l’impressione che Futago Ria invita il lettore a mettere in discussione; con il susseguirsi degli episodi emerge infatti un protagonista sorprendentemente acuto, capace di osservare chi lo circonda con una sensibilità fuori dal comune. Il principe del Regno del Sole sa leggere le persone, coglierne le emozioni e intuire ciò che spesso rimane nascosto dietro parole e apparenze. È un’intelligenza silenziosa, fatta di grande empatia, ascolto e intuito, che diventa una delle qualità più affascinanti del personaggio.

La vera forza narrativa non risiede tanto nel segreto di Kiran, quanto nelle conseguenze che quel segreto genera.

Federic – il Re Demone -scopre ben presto la vera identità del giovane principe e la sua prima reazione è quella che ci si aspetterebbe da un sovrano tradito: rabbia e aggressività. Tra le tante scene della prima stagione, ce n’è una che racchiude perfettamente l’essenza del protagonista. Terrorizzato all’idea che la propria menzogna possa ricadere sulla sua famiglia, Kiran si inginocchia davanti al Re Demone supplicando di risparmiare i suoi cari. È una scena intensa che racconta molto più del suo carattere di quanto potrebbero fare decine di dialoghi. La sua paura più grande non è perdere la vita, ma diventare la causa della sofferenza delle persone che ama.

Da quel momento Federic e Kiran sono costretti a mantenere le apparenze davanti alla corte, agli altri regni e persino agli amici più fidati del Re Demone, Bobby e Oliver. Quello che inizialmente sembra il classico espediente dell’identità segreta si trasforma presto in un percorso di conoscenza reciproca, dove due persone cresciute in mondi opposti sono costrette a mettere in discussione le proprie convinzioni e i propri pregiudizi.

Se Kiran rappresenta la sensibilità e la capacità di guardare oltre le apparenze, Federic Morano incarna perfettamente il concetto opposto: un uomo che ha imparato a nascondere ogni emozione dietro una maschera di freddezza.

Il titolo di “Re Demone” contribuisce a costruire fin da subito un’immagine ben precisa del personaggio, portando il lettore ad aspettarsi un sovrano crudele e spietato; eppure, l’autrice, sceglie ancora una volta di ribaltare le aspettative. Dietro quella figura autoritaria si cela un ragazzo profondamente segnato dalle esperienze vissute durante l’adolescenza, cresciuto tra violenze e maltrattamenti che hanno inevitabilmente plasmato, nonché irrigidito il suo carattere. La sua algidità non nasce dalla cattiveria, ma dalla necessità di sopravvivere in un mondo che non gli ha mai concesso la possibilità di mostrarsi vulnerabile.

È proprio questa dualità a renderlo uno dei personaggi più affascinanti della prima stagione: un uomo che tutti temono, ma che il lettore impara lentamente a comprendere e ad amare.

È proprio qui che, a mio parere, My Sweet Demon King trova la sua forza. Definirlo semplicemente un enemy to lovers sarebbe riduttivo. La storia d’amore è uno degli elementi più coinvolgenti dell’opera, ma non vive mai di cliché romantici o di scorciatoie narrative. Futago Ria ha un’idea ben strutturata in mente, in quanto sceglie di costruire il legame tra i protagonisti con pazienza, lasciando che ogni emozione maturi in modo naturale e che il rapporto si sviluppi attraverso fiducia, rispetto e comprensione reciproca.

Accanto alla componente romantica/amorosa, convivono politica, intrighi di corte, tensioni diplomatiche e un’attenta introspezione psicologica. Pagina dopo pagina, tavola dopo tavola, il lettore viene accompagnato in una riflessione sull’identità, sulla fiducia e sulla capacità di guardare oltre le apparenze.

È difficile spiegare da lettrice cosa lasci o cosa si provi davvero  quando si arriva all’ultima tavola della prima stagione di My Sweet Demon King. Non è soltanto la curiosità di sapere come proseguirà la storia, né la voglia di rivedere i suoi protagonisti, ma è quella sensazione atavica, rara, di aver conosciuto due persone prima ancora che due personaggi.

Durante la lettura ho sorriso con loro, mi sono arrabbiata, mi sono commossa e, lo ammetto senza alcun imbarazzo, ho versato più di una lacrima e questo perché Futago Ria non costruisce semplicemente una storia d’amore o un fantasy: costruisce esseri umani, con tutte le loro paure, le fragilità e le contraddizioni.

Se c’è una lezione che porto con me da questa prima stagione è la stessa con cui ho iniziato questo articolo: non fermarsi mai alle apparenze. Io l’ho fatto con questo fumetto e mi sbagliavo. Dietro una copertina che avevo liquidato con troppa superficialità ho trovato una delle storie più emozionanti che abbia mai letto.

My Sweet Demon King non si limita a raccontare una storia: riesce a fartela vivere.

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